7 feb. 2018

ENTRE BOVES Y MORALES LA DIFERENCIA NO ES MÁS QUE EL UNO ES TOMÁS JOSÉ Y EL OTRO ES JOSÉ TOMÁS.

ELVICTORIANO.COM.VE - Así cantaban los llaneros la semejanza entre los dos caudillos. Eran iguales en ferocidad, en crueldad, en valentía y en agresividad. Boves y Morales se parecían como dos gotas…de sangre. Del grupo de implacables asesinos que acompañaba a Boves en la antipatria, Morales destacaba por su bravura. Y eso era mucho decir porque los otros eran Rosete, Yáñez, Zuazola y Antoñanzas. Viene a cuento porque de tiempo en tiempo, cuando nos acercamos a nuestra fecha magna, se plantea la discusión acerca de si Boves vino o no vino a la batalla del 12 de febrero en La Victoria.

Desde los mismos días que siguieron a la gran batalla del 12 de febrero de 1814 aparecieron partes oficiales, decretos, proclamas y notas de prensa que celebraron el triunfo de la libertad sobre la barbarie y el magnífico desempeño de jóvenes estudiantes inexpertos contra aquellos a quienes El Libertador llamó “feroces bandidos acaudillados por el más perverso de los tiranos”. 

Pero después, especialmente a la caída de la Segunda República, surgió una serie de historiadores que no sabemos si por restarle méritos a Ribas o por exonerar a Boves de la espantosa derrota, dijeron que el asturiano no había venido a La Victoria porque se había quedado en Villa de Cura curándose una herida, como si el feroz caudillo hubiera sido un “reposero” capaz de sacarle el cuerpo a la que sabía que iba a ser una de sus más importantes batallas, achicopalado por una cortadita.

De aquellos historiadores se copiaron algunos y de estos, todos los demás, repitieron el error y lo multiplicaron hasta nuestros días. Por supuesto que estos historiadores no conocieron a los contendientes y tuvieron que seguirse por lo que contaban otros. Tampoco conocieron los documentos oficiales escritos por los conocedores de la verdad. El más importante de estos historiadores fue sin dudas el gran Juan Vicente González nacido en 1810, que tenía tres años el día de la batalla y no llegaba a cinco cuando ya habían muerto Ribas y Boves. 

En su obra fundamental que es la “Biografía de José Félix Ribas” dice que “Acometida el día 12 por 7.000 hombres, a las órdenes de Morales, la plaza de la Victoria, que apenas defendían 2.000 jóvenes, sufrió un ataque que hará época en los anales del furor”. Pero en la misma obra, 15 páginas antes, cuando hace la Cronología del Año 14, en el 12 de febrero dice: “…terrible acción de la Victoria entre Ribas y Boves”. 

Lo dicho por este gigante de nuestro siglo XIX fue seguido al pie de la letra por don Feliciano Montenegro y Colón quien tenía 33 años cuando se produjo la batalla y era un destacado “oficial del ejército realista”. Murió a sus 72 años en 1853, cuando Juan Vicente González tenía 43, lo que nos hace pensar que fuera él quien influyó a González. Lo que ellos dicen lo repiten don Vicente Lecuna, don Tomás Pérez Tenreiro y el general Bencomo Barrios, todos ellos distinguidos historiadores del siglo pasado.

Por su parte el Presbítero y Coronel José Félix Blanco pariente y un año mayor que Bolívar y amigo de muchos de los combatientes Defensores de La Victoria afirma: “Boves personalmente sorprendió a La Victoria el amanecer del doce”. Igualmente lo dice don José de Austria en su “Historia Militar de Venezuela". 

También lo dice el doctor Arturo Uslar Pietri en sus “Lanzas Coloradas" y don Eduardo Blanco en su “Venezuela Heroica” (ambos del siglo XX). Don Eduardo relata el encuentro de “El Jaguar de las Pampas” con el “León de las Sierras”: “Son dos gigantes que rivalizan en pujanza y que por primera vez van a encontrarse (…) Reorganizado en la Villa de Cura, Boves marcha de nuevo sobre Ribas y el 12 de febrero a las siete de la mañana se arroja sobre La Victoria con su acostumbrada impetuosidad”.

Los informes oficiales son muy claros: el Mayor General Tomás Montilla (de los Montilla del Pao de Zárate, hermano del también general Mariano Montilla quien peleó muy duro en la batalla), en el Boletín firmado en Valencia al día siguiente dice: “El día 12 atacó Boves con todas sus fuerzas a La Victoria”. Tomás además de hermano de Mariano, era el Secretario del Libertador. 

El Libertador también afirma en varias comunicaciones que “Boves fue el gran derrotado de ese día”. Está claro que la importancia de que estuviera presente o no Boves, era a estas alturas de la guerra muy relativa porque unas tropas veteranas, superiores en número y experiencia, dependían menos del jefe tal como se demostró en Urica: las tropas de Boves acabaron con el ejército patriota pese a que al tirano lo habían matado al comenzar la batalla. Pero de que estuvo en La Victoria, estuvo. 

Creemos en las palabras escritas por Bolívar, por Muñoz Tébar, por Tomás Montilla, por Mariano Montilla y especialmente en la de José Félix Ribas, quien no tenía por qué escribir tamaña mentira en un parte oficial. Basta con leerse completo el Parte Oficial (que parece poco leído) escrito por el propio general Ribas en el mismo sitio de la batalla en la madrugada del día 13.

Dice el héroe: “BOVES EN PERSONA MANDABA LA ACCIÓN A QUIEN SE LE HAN COGIDO TODOS SUS LIBROS DE ÓRDENES".

Pero de lo que no hay dudas es de que Morales también estaba acompañando a su jefe. Hace algunos años, un querido poeta guariqueño me contó que en Calabozo -tierra de sus mayores- corría la fama de que junto con Morales andaban tres hermanos suyos que le ganaban en crueldad y en maldad. Que había escuchado la copla en labios de sus antepasados pero que en ella había un error porque el general Morales no se llamaba José Tomás sino Francisco Tomás, quien delante de sus hermanos era “un niño de pecho”. Luego me escribió una copla que retrata muy bien al personaje. Por Germán Fleitas Núñez

Decía:

DE LOS HIJOS DE MORALES
EL MEJOR ERA TOMÁS
Y A ESE SE LO LLEVÓ EL DIABLO
¿CÓMO SERÍAN LOS DEMÁS?

Fotografía/PrensaCMRibas

 
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