El último adiós a Robert Serra
A las tres de la tarde de ayer partió Robert Serra del Palacio Federal Legislativo, acompañado de amigos, familiares, diputados y cientos de personas que durante tres horas caminaron a su lado desde el centro de Caracas hasta el Cementerio General del Sur, donde sus restos reposarán junto a los de María Herrera.
Después de haber permanecido desde la tarde el jueves en capilla ardiente en la sede de la Asamblea Nacional, colegas, compañeros de trabajo y funcionarios públicos rindieron nuevamente honor al joven parlamentario. Miembros de su equipo de trabajo, diputados y el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, tuvieron sus palabras para con Serra.
Desde el Salón Elíptico del Palacio Federal Cabello habló, pero no como directivo de la AN para no tener que "callarse muchas cosas". Tras la aclaratoria, Cabello reforzó la línea que ha mantenido el PSUV sobre el asesinato de Serra y aseguró que se trató de un hecho político. "No perfumemos lo que no debe perfumarse, estamos en presencia de un crimen por sicariato y sicariato político. Es un mensaje, el asesinato de Robert, para que los jóvenes nuestros se acobarden, para que no salgan a la calle", señaló.
El dirigente del PSUV desestimó que sea el hampa común quien haya ejecutado el crimen. "Alguien puede pensar que está el hampa común detrás de todo esto. No hermano, aquí está el fascismo que está en contra de la revolución bolivariana", sentenció. Igualmente se preguntó "por qué todos los muertos son del chavismo", al recordar a Danilo Anderson, Eliécer Otaiza, Lina Ron, Juan Montoya y Hugo Chávez. "Ni estadísticamente compañeros, ni siquiera estadísticamente cuadran los números", dijo Cabello, quien nuevamente calificó de hipócritas las condolencias de la oposición.
Luego los restos de Robert Serra llegaron al Cementerio General del Sur fueron recibidos, entre otros, por el Presidente de la República, Nicolás Maduro. Desde allí, mantuvo la tesis del asesinato político y señaló a toda la oposición. "La derecha dice que la delincuencia se traga el país, pero eso es parte de una estrategia de asesinatos selectivos, es parte del cálculo", dijo el primer mandatario.
A diferencia de otras ocasiones, en esta oportunidad Maduro encerró a toda la oposición política en sus señalamientos. "No hay nadie que se salve en la derecha". El mandatario agregó que lo peor que puede pasar en Venezuela es que "explote el pueblo como el 27 de febrero, pero no será el mismo pueblo. Será un pueblo que desde las calles marcaría una pauta distintas de la revolución bolivariana". "La peor derrota sería que la Revolución perdiera su cauce pacífico y se volviera una revolución violenta", alertó Maduro, quien también hizo un llamado a la cohesión de las filas oficialistas.

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