Hace 27 años nombraron Venerable a José Gregorio Hernández
Decenas de velas se consumen diariamente frente a la tumba de José Gregorio Hernández en la Iglesia de la Candelaria, en el centro de Caracas. Los devotos elevan sus oraciones para solucionar problemas de salud, por la pronta recuperación de algún familiar, e incluso para estimular la fertilidad.
Este miércoles 16 de enero parece un día más, los fieles rezan, prenden un cirio y se retiran. Sin embargo, en esta misma fecha, hace 27 años, el doctor venezolano fue nombrado Venerable por el Papa Juan Pablo II.
El cardenal Pedro Palazini firma la declaración en la que "El Santísimo Padre" deja constancia "de las virtudes teologales Fe, Esperanza y Caridad para con Dios y el prójimo, y de las virtudes cardinales Prudencia, Justicia, Templanza, Fortaleza y sus anexas , del Siervo de Dios José Gregorio Hernández".
La oficina de la Causa de Beatificación del Venerable José Gregorio Hernández, justo al lado de la Iglesia de la Candelaria, reúne los testimonios que aseguran haber obtenido un milagro del doctor José Gregorio Hernández. Del año 1957 son los primeros y llegan de distintas partes del país.
En 1986 se envió un caso al Vaticano sin éxito y en 2009, otro, sin resultados positivos. En los últimos dos años suman más de 40 testimonios de hechos catalogados como milagros: personas que sufrieron accidentes y se recuperaron y otras que padecieron enfermedades y se sanaron.
Cerca de la tumba del llamado Médico de los Pobres las señoras comentan algunos de los casos que han visto pasar por la iglesia. "Una muchacha llegó a rezar con un niño recién nacido. Decía que no podía tener hijos y los doctores le había dicho que no tenía posibilidad, pero oró y vino con su muchachito que se llamaba José Gregorio.".
Laura Zambrano de Rizo, quien trabaja por la Causa de la Beatificación de José Gregorio, dice que uno de los problemas en los testimonios es que las personas rezan solas y no tienen testigos de su fe. "Además, la curación no debe ser explicable desde el punto de vista médico", apuntó.
El día de la muerte del doctor, el 29 de junio de 1919, una multitud de personas acudieron a su velatorio, éste acto lo resalta la declaración de virtudes que lo califica como "una evidente demostración del aprecio y estima en que todos tenían al hombre que había sido eminente para la Iglesia, para la Patria y para la ciencia".
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