Máxima tensión global: Se agota el plazo del ultimátum de EE. UU. a Irán para desbloquear el Estrecho de Ormuz
El cierre de esta vía marítima, por la cual circula aproximadamente la quinta parte del petróleo mundial, se ha convertido en el punto de mayor fricción del conflicto iniciado el pasado 28 de febrero. La parálisis en el estrecho ha generado una inestabilidad severa en los mercados internacionales y en las cadenas de suministro globales.
Amenaza a la infraestructura energética
La administración estadounidense ha sido enfática en las consecuencias del incumplimiento de este plazo. El mandatario advirtió que, de no resolverse la situación antes de la hora fijada, se procederá con la destrucción de las centrales eléctricas iraníes.
A través de sus canales oficiales, el Ejecutivo estadounidense reiteró la inminencia de la acción militar:
"Se acaba el tiempo: quedan 48 horas para que se desate el infierno sobre ellos", declaró el mandatario el pasado sábado, reafirmando su postura de aplicar ataques "con dureza" en las próximas semanas.
Impacto en la economía mundial
Analistas y expertos en energía advierten que un ataque a la infraestructura iraní y la persistencia del cierre de Ormuz podrían disparar aún más los precios de los combustibles y la energía, los cuales ya se encuentran en niveles históricos. Esta situación amenaza con profundizar la crisis de suministros que afecta a diversos sectores industriales a nivel global.
Pese a la gravedad del anuncio, el mensaje dirigido a la nación el pasado miércoles por el presidente no ofreció detalles específicos sobre una hoja de ruta diplomática para poner fin a las hostilidades o una estrategia logística para la reapertura segura del estrecho, manteniendo al mundo en vilo ante el posible inicio de una nueva fase del conflicto./Ángel Salcedo
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