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8 jun. 2018

Salud en Venezuela ¿Un derecho o un lujo?

ELVICTORIANO.COM.VE - Venezuela siempre se ha caracterizado por ser un país rico en muchos sentidos, tantos que incluso podría ser un país próspero en todos los ámbitos.

Sin embargo, lo que más ha diferenciado a Venezuela de otros países, ha sido la calidez de su gente, la humildad, sencillez y solidaridad son algunos de los valores que hacen que el venezolano marque la pauta en el mundo.

Siendo un país con tantas bondades, no debería tener ninguna debilidad que afecte su funcionamiento o a su población (al menos no tan fuertes). Pero la realidad es otra, pese a sus innumerables riquezas, el país suramericano se encuentra atravesando por lo que muchos denominan la “peor crisis de su historia”. Con un bloqueo financiero, una inflación desmesurada y una moneda gravemente devaluada, Venezuela sangra por todos lados.

Uno de los sectores más afectados en medio de esta tormentosa coyuntura, ha sido el de la salud. La ausencia de medicamentos, insumos médicos, recursos, fallas en la operatividad en los servicios hospitalarios, baja disponibilidad de camas y falta de nutrición, sumado los altos costos de los lugares de atención médica privada, son algunos de los motivos de quejas de los venezolanos ante una realidad quetiene quebrantada el alma de más de uno.

Sin lugar a dudas, la condición hospitalaria en el país no es cosa de ahora. Durante mucho tiempo los venezolanos han sufrido la deficiencia de los centros de atención médica gratuita y hasta hace algunos años era un gran lujo contar con una póliza HCM que les permitieran consultarse en una clínica privada.

A través del tiempo, la salud en Venezuela pasó de ser vista como una cultura popular basada en el desconocimiento acerca de lo que era un problema de salud o una enfermedad a convertirse en un derechode todos los venezolanos garantizado en la constitución en su artículo 84.

Este habla de la salud como un derecho, que el Estado debe “garantizar” a través del sistema público nacional del área, basándose en principios como “la gratuidad, universalidad, integralidad, equidad, integración social y solidaridad”. Además dice que los servicios públicos de salud deben garantizarle al pueblo un “tratamiento oportuno y rehabilitación de calidad”.

En la actualidad, si bien es cierto que los hospitales públicos están a la disposición de los venezolanos, es una realidad que no están funcionando al 100% de operatividad e incluso no cumplen lo establecido en nuestra carta magna.

La clase baja de la población es la mayor afectada por esta situación, debido a que diariamente vive sus estragos a la hora de acudir a un hospital y tener que esperar durante horas ser para atendidos, muchas veces sin recibir una respuesta efectiva, teniendo que correr con los elevados costos de los medicamentos y encontrándose con escenas que muestran la precariedad de la atención.

Instalaciones deterioradas

Pacientes, familiares y acompañantes, tienen que aguardar largas horas en las salas de espera de estos centros médicos cuyo mas estado y falta de aseo es evidente. Pinturas caídas, paredes agrietadas, puertas dañadas, bombillos quemados, asientos rotos o inservibles, filtraciones, entre otras cosas que demuestran el deterioro de las instalaciones, son parte de lo que te puedes encontrar cuando visitas un hospital en Venezuela.

Falta de insumos médicos

Pero no es solo el descuido físico lo que agrava esta “crisis”, la falta de insumos como reactivos para análisis de sangre, jelcos, inyectadoras, tubos de ensayo para muestras de laboratorio, gasas, yodo, solución fisiológica, guantes quirúrgicos, tratamientos médicos, entre otros; también afectan a quienes acuden a estos centros en búsqueda de atención médica.

Los familiares de los quebrantados de salud, deben salir a la calle a comprar los insumos con los que no cuenta el hospital y que son requeridos para que sus parientes enfermos puedan ser atendidos de manera que tengan un diagnóstico de su padecimiento.

Escasez y alto costo de los medicamentos

Dentro de todo este recuento de elementos que agravan la situación del venezolano común y su salud, existe un factor que sin lugar a dudas ha sido uno de los que peor lo ha golpeado. Y es que la escasez de medicamentos cada vez es mayor.

Para conseguir un medicamento, los venezolanos tienen que, como dicen por ahí “mover cielo y tierra”, incluso recurren a las redes sociales para hacer pública su necesidad, una forma ver si alguna persona los tiene para que se los venda (a un precio mayor a su valor real) o le diga en qué lugar podría encontrarlo estratégicamente.

Una vez que consiguen las medicinas, les toca enfrentarse a los excesivamente elevados precios basados en el dólar especulativo. Esto representa un duro golpe al bolsillo de estas personas que muchas veces cuando el tratamiento incluye varias medicinas, deben tomar la penosa decisión de tener que escoger entre una de ellas, la que consideren más necesaria.

Enfermos crónicos

Las personas con enfermedades crónicas de tipo renales, hipertensos, diabéticos, pacientes trasplantados, con cáncer, VIH, personas con discapacidad que requieren pañales y sondas, han sido de los que más duramente la han pasado con la denominada “crisis hospitalaria”. Y es que ante la ausencia de medicinas y materiales médicos, quienes padecen este tipo de patologías se exponen a que su condición empeore, pues sus tratamientos no pueden ni pararse ni suspenderse.

Alto costo de la salud privada

Ahora bien, si la condición en los hospitales es sin duda alarmante, la situación en las clínicas también lo es. Ciertamente las clínicas poseen evidentes condiciones sanitarias favorables, pero es que con lo costosas que son no podría ser de otra manera.

Los centros de atención médica privada siempre han sido muy elevados, pero en los últimos tiempos son demasiado excesivos. Tanto que hacen imposible que el venezolano común que cobra un sueldo mínimo mensual o un poco más, pueda costear la atención con un médico privado de los que allí laboran.

Aunque algunas personas cuentan con póliza de seguro HCM, la realidad es que esta sólo le alcanza para costear una que otra consulta o algún examen especializado cuyo monto no exceda el límite de la misma. Una vez que la cobertura del seguro llega a su límite, el lujo de atenderse en este tipo de lugares expira y al paciente le toca buscar dinero para seguir cubriendo los altos costos de la medicina privada o en su defecto, volver a acudir a los hospitales públicos.

¿Y los médicos dónde quedan?

En medio de toda esta precariedad con la que lidian los venezolanos cuya salud no se encuentra en las mejores condiciones, hay una figura que se podría llamar determinante en muchos casos, el médico.

Esos especialistas que dedicaron al menos 7 años de su vida a estudiar una carrera cuyo objetivo principal se supone que parte del hecho de “salvar vidas”, tal parece que en medio de tantas cosas y de la lucha por la supervivencia en la que constantemente nos encontramos los seres humanos, se les ha olvidado lo que comúnmente se conoce como vocación.

Hoy en día, una buena parte de los profesionales de la medicina, que trabajan en los hospitales públicos,tratan a los pacientes con indiferencia, a los golpes e incluso le salen con malas contestaciones. En oportunidades han llegado al punto de no atender a los pacientes sin importar el estado de gravedad de su condición o lo mal que se puedan sentir. En algunos casos incluso decirles que mejor se vayan a una clínica.

Ahora bien, ¿En las clínicas qué pasa? Pues la diferencia es notoria hasta cierto punto, pues un médico privado claramente presta un servicio por el que los pacientes le están pagando, razón por la cual no suelen maltratar a los pacientes como pasa en los lugares públicos.

Sin embargo, dadas las condiciones del servicio, una vez que ya los ni enfermos ni su familia pueden pagar por este, el profesional emite la alta médica y procede a desentenderse del asunto.

Estas son solo algunas de las diversas situaciones por las que los venezolanos que presentan problemas de salud deben pasar en la búsqueda de una mejora de su condición. Queda bastante claro que la salud en Venezuela no es cosa sencilla, especialmente para aquellos que no gozan de ella.

Se hace evidente la necesidad de un cambio en el sistema de salud venezolano, pero no solo se trata de un cambio desde las altas instancias, si no de uno que también incluye a los trabajadores de todo el sector y a los pacientes. No se puede determinar cuándo mejorará una situación que tiene años en un estado de precariedad. Lo único que si se puede saber es que actualmente la salud en Venezuela es un lujo.

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